Archivos de etiquetas: publicidad oral

Publicidad oral…¿Quiên es un charlatán?

Hola amigos/as! Estaba investigando acerca de los inicios de la publicidad oral y encontré algo que me pareció muy interesante compartir con ustedes, espero les guste…

Dado el estado primitivo en el que aun se encontraba el comercio en la edad media, en muchas ciudades, los comerciantes, contaban con establecimientos fijos y su labor primordial era el comercio, de modo que para hacer publicidad de sus productos recurrían a una persona apostada en la puerta del establecimiento. En la Grecia Clásica y más concretamente en Atenas, apareció una figura crucial en aquella sociedad: el heraldo. Se trataba de un individuo encargado de transmitir al pueblo las órdenes, recomendaciones e instrucciones de los poderes establecidos en la ciudad, fueran religiosos, políticos o militares. También era usado por los comerciantes para anunciar sus productos. A imagen de los heraldos griegos, se desarrolla en Roma el oficio de pregonero, conocido como praeco, que daba a conocer por toda la ciudad los productos llegados desde lejanas zonas, al que era el más desarrollado e importante mercado de la antigüedad. Lo mismo servía para atraer mayoristas o minoristas, a mercados, barcos o establecimientos especializados de venta o fabricación.

Como ocurría con el caso griego, su función principal era eminentemente pública ya que también eran los encargados de transmitir al pueblo las informaciones emanadas del poder. Donde mayor influencia comercial tuvo la publicidad oral fue durante la Edad Media. El pregonero era de nuevo un funcionario público al que en cierta ocasiones los comerciantes utilizaban para dar pregonar sus mercancías. El oficio de pregonero llegó a institucionalizarse en el siglo XII de nuestra era, con la creación de una corporación de estos trabajadores. Hasta el siglo XVI la publicidad comercial oral estaba mezclada con la oficial en boca del pregonero, hasta la aparición del charlatán, que exclusivamente se dedicaba a pregonar los productos comerciales y sus bondades, para lo que utilizaba técnicas claramente publicitarias con el fin de atraer a los clientes; así llamaba la atención del público incitando su interés e intentando provocar el deseo de adquirir esa mercancía.

Todo charlatán debía tener alguna habilidad especial; la más común era la del don de la palabra, mediante la cual  lograba embaucar a su audiencia, por lo general inculta en la temática que el charlatán postulaba. Otra de las habilidades más comunes de este personaje era la prestigitacion (movimiento rápido de las manos), mediante la cual hacia los cambios oportunos de productos que entregaba, recibía o devolvía.

En el lenguaje coloquial, se llama también charlatán a aquel que habla excesivamente y, más específicamente y en sentido peyorativo, cuando además habla de algo que no conoce o no entiende.

La charlatanería suele confundirse erróneamente con el esoterismo o el ocultismo, pues a menudo los charlatanes se presentan como astrólogos, adivinos, curanderos, líderes espirituales y vendedores de remedios milagrosos y en general maestros de cualquier ciencia de la época.

Esta confusión se debe también a la clandestinidad o secreto en el que el charlatán debe mantener sus procedimientos para evitar que otras personas ajenas a su práctica se percaten del fraude. De este modo, la charlatanería no permite la apertura a críticas, puesto que su cuestionamiento y análisis demostrarían que se trata de prácticas fraudulentas.

Anuncios